Centro Escolar Presidente Lázaro Cárdenas
Izúcar de Matamoros, Puebla
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"La disciplina es el mejor amigo del hombre, porque ella le lleva a realizar los anhelos más profundos de su corazón"

 

 

Los espacios económicos

ZONAS ECONOMICAS DE MEXICO

Las zonas económicas de México son un conjunto de regiones en las cuáles se dividió la República Mexicana en los años 70 con el fin de mejorar las relaciones políticas, sociales y sobre todo económicas de los estados vecinos entre si. Esta división se ha utilizado para implementar distintas medidas, tal es el caso del I.V.A. (Impuesto al Valor Agregado) que varia según la región donde se viva.

En total son 8 zonas en las que se divide el país y son las siguientes:

Zona 1 Zona 2 Zona 3 Zona 4

Noroeste Norte Noreste Centro-Occidente

• Baja California • Baja California Sur • Sonora • Sinaloa • Nayarit • Chihuahua • Coahuila • Durango • Zacatecas • San Luis Potosí • Nuevo León • Tamaulipas • Jalisco • Aguascalientes • Colima • Michoacán • Guanajuato

Zona 5 Zona 6 Zona 7 Zona 8

Centro-Este Sur Oriente Península de Yucatán

Hidalgo •Tlaxcala • Puebla. • Guerrero • Oaxaca • Chiapas • Veracruz • Tabasco • Campeche • Yucatán • Quintana Roo •Querétaro •Estado de México •D.F. •Morelos

 

 

Las empresas multinacionales

Las empresas multinacionales o empresas transnacionales son aquéllas que no sólo están establecidas en su país de origen, sino que también se constituyen en otros países para realizar sus actividades mercantiles tanto de venta y compra como de producción en los países donde se han establecido.

Las multinacionales están en capacidad de expandir la producción y otras operaciones alrededor del mundo, así como de movilizar plantas industriales de un país a otro. Los procesos de fusión y las alianzas entre ellas,les permiten alcanzar un creciente poder e influencia en la economía mundial.

Su filosofía tiene un concepto global, mantienen un punto de vista mundial en sus negocios sobre los mercados (clientes), servicios y productos, bajo el cual conciben al mundo entero como su mercado objetivo. Estas empresas se caracterizan por el empleo de trabajadores tanto del país de origen como del país en el que se establecieron.

El término "multinacional" debe entenderse en lo que a mercado se refiere no a la naturaleza de la compañía: de hecho, es habitual que se califique el término "multinacionales" de engañoso y se prefiera llamarlas "transnacionales", ya que aunque operen en varios países, su sede y principales directivos, así como el origen de su estrategia y la administración en general, se decide en su país de origen sin ninguna influencia de sus filiales de ultramar. Se argumenta así que por el hecho de que, por ejemplo, McDonald opera en múltiples países no deja de ser una empresa estadounidense y no "multinacional".

 

Las zonas francas para la exportación: las maquilas

Muchas veces cuando las multinacionales textiles se trasladan a estos países instalan sus filiales en zonas francas. Estas son zonas industriales que han creado los gobiernos del Sur especialmente para atraer inversiones de las multinacionales.
 
En estas zonas, los gobiernos ofrecen a las empresas privilegios económicos: no pagan impuestos, pueden sacar el dinero del país fácilmente y además el gobierno mantiene una estructura de empresas de servicios para las propias multinacionales.
Las empresas confeccionan con materias primas y maquinaria que provienen del Norte y las vuelven a enviar hacía los centros comerciales en el Norte. Por ello se mantienen las etiquetas made in UK, made in USA o in Spain. Aunque lo hayan cosido o en la India, Bangladesh, Marruecos, Guatemala, México.
 
En las zonas francas generalmente se produce en cadena y trabajan mujeres o niños/as en condiciones de explotación y con sueldos bajos. Aunque a menudo estos sueldos son superiores a los que se perciben en otros trabajos en el mismo país. Por eso, mucha gente quiere buscar trabajo aquí.
 
En la frontera de México con EUA hay unos diez, quince kilómetros de zonas francas, donde en 1992 había 900 empresas  de EUA. Las empresas multinacionales norteamericanas que se situan allí son conocidas como máquilas. Aprovechan que no tienen que pagar impuestos y no hay legislación sindical, ni medioambiental. Chicas muy jovenes y mujeres suben de México a la frontera para trabajar en estas maquilas.
 
La República Dominicana fue dotada por el Banco Mundial en 1989 con un crédito de 30 millones de dolares para expandir en el país las Zonas Francas a la Exportación. Actualmente hay en el país 350 marcas de ropa operando en estas Zonas Francas. Debido a ello, este país se ha convertido en el 5º país en cantidad que exporta ropa a EUA. El 85% de las trabajadoras de estas Zonas Francas son mujeres.

Estela es una de las tantas mujeres de la República Dominicana que ha trabajado en una de las Zonas Francas. Su marido murio hace 6 años y ella sola se tuvo que encargar de ganar el dinero suficiente para mantener sus seis hijos ella sola. Nos dice: “He estado trabajando en una Zona Franca para la Exportación durante 14 años. He trabajado en diferentes fábricas. A veces me echaron y otras me fui yo por mi voluntad para ver si las condiciones eran mejores en otras fábricas. En una fábrica me despidieron por que estuve enferma durante dos dias. Me dijeron que no me necesitaban porque no querían trabajadoras enfermas todo el tiempo. Este tipo de casos suceden muy a menudo.”

Nos siguió contando: “ Las condiciones en las fábricas son muy males, no podemos beber agua o ir al lavabo cuando lo necesitamos. Para ir al lavabo debemos conseguir un ticket del supervisor. Cuando tenia la regla era  muy difícil para mi, sino podía ir al lavabo. Tampoco nos permiten entrar bolsas en las fábricas, porque dicen que los trabajadores somos ladrones y entonces aún era más difícil. Una vez cogí una infección.

Por otro lado, debido al hecho que la mayoría de trabajadoras somos mujeres, hay muchos problemas de abusos sexuales por parte de los supervisores, que normalmente son hombres. En una de las fábricas uno de los supervisores me dio que quería tener relaciones sexuales conmigo. Como yo le dije que no, me echo del trabajo.

En la última fábrica que trabajé, el salario mínimo era de 377 pesos (2.550 pesetas). Yo ganaba entre 400-500 pesos (entre 2.850 y 3.450 pesetas) trabajando horas extras. Pero ello no era suficiente para mantener a mi familias, tuve que pedir un préstamo y me endeudé.

Muchas mujeres en nuestro país somos las únicas que traemos dinero a casa. Los maridos han perdido los trabajos, sobretodo los que se dedicaban a las plantaciones de azucar. Mi marido murió cuando mi hijo pequeño tenía 9 años, por eso tuve aceptar el trabajo en la Zona Franca. No había más trabajos para mí.
 

La explotación de las mujeres y la industria textil 


 
Las reglas del comercio internacional tienen enormes implicaciones en la vida diaria de los trabajadoras del Sur. En todas las partes del mundo, las mujeres trabajan y son el soporte fundamental de las famílias. Y sucede a menudo que parece que lo que las mujeres hacen es considerado menos importante que lo que hacen los hombres. En la industria multinacional son ellas las que han elaborado tu ropa, tus electrodomésticos, tus ordenadores, tus videoconsolas....

Asia es la única zona del mundo donde las mujeres tienen un porcentage mayor de trabajo en la industria que en el sector de servicios. Entre 1960 y 1980, el número de mujeres empleadas en la industria en los países en vias de desarrollo era el doble que el porcentage de las mujeres empleadas en la industria en los países de la UE y  Norteamérica. En países como Hong-Kong, Singapur, Corea del Sur, Taiwan la incorporación de la mujer en el trabajo ha ido paralela a las inversiones de las multinacionales europeas o norteamericanas.

Las mujeres reciben un sueldo más bajo que los hombres. Los empresarios escogen mujeres o niñas que no esten casadas, ya que perciben su socialización como dócil y que por lo tanto no se quejaran. Tienen capacidades de trabajo rápido y de precisión.

Por otro lado, cada vez más, estas marcas y sus subcontratados recurren al trabajo a domicilio. Muchas mujeres en estos países cosen en casa para alguna marca. A menudo les ayudan sus hijos/as. Esto supone para el empresario ahorrarse la inversión de la fábrica y de la contratación. Por ello cada vez se extiende más en el Norte y en el Sur. Esto constituye una puerta abierta a los abusos de los patronos: baja remuneración por pieza, que exige jornadas de trabajo demasiado largas, falta de seguridad social y salarios irregulares.
 

Las Golondrinas de los huevos de oro

La industria maquilera de Honduras es la primera en Centroamética y la segunda en el Gran Caribe, después de la República Dominicana. Es la tercera fuente de ingresos de Honduras, después del café y el banano. En 1996 genero 250 millones de dolares netos en valor agregado y dio trabajo a unos 75.000 trabajadores/as, un 75% de los cuales son mujeres.
 
El auge de la maquila va de la mano con la explotación de la mano de obra femenina. Predominan los bajos salarios, aunque son más altos que el salario mínimo que es de 600 lempiras (moneda de Honduras). Según un estudio de Price Waterhouse en 1994, el salario de las operarias de máquinas de coser, cortadoras de tela y empacadoras era superior en un 41% al salario mínimo. Sin embargo, existe un abismo entre el salario que se paga a la operaria en Honduras y el precio que tiene la prenda de vestir que ellas hacen en EUA. Un pantalón Kathie Lee, que cuesta confeccionarlo 38 ptas en salario (por cada pantalón),  se vende a 3.000 pesetas.

 
El trabajo maquilador es monótono y repetitivo, se hacen horas extras obligatorias, ambientes insalubres, se impide y reprime la sindicalización. Esta explotación es posible debido al alto índice de desempleo nacional, combinado con la competencia entre las empresas y países para producir más a menos costo. La inversión extrangera de la maquila es defendida por los empresarios nacionales dueños de los parques industriales en las zonas francas, amenazando a los trabajadores/as de que si se quejan la inversión extranjera (coreana o estadounidense, por lo general) levantara el vuelo a países más favorables. Por eso se les llama “Golondrinas”.
Los empresarios nacionales de la maquila invierte generalmente sólo en infraestructura y administración de los parques industriales, mientras que los empresarios coreanos o estadounidenses invierten en la confección de la ropa y en la administración de las fábricas dentro de los parques.
 Los empresarios maquiladores hondureños suscribieron en julio de 1997, aunque sin la participación de los sindicatos o de los organismos de derechos humanos, un Código de conducta para todas las empresas maquiladoras. Se debió al hecho de la publicidad hecha entre los consumidores/as estadounidenses sobre las condiciones inhumanas existentes en estas fábricas centroamericanas que producen para el mercado de EUA. Ante la presión de los consumidores, B. Clinton nombró una comisión, que incluyó gigantes de la industria estadounidense, como Nike y Liz Claiborne, y a representantes de grupos de derechos humanos y sindicatos. Después de ocho meses de tensiones, la comisión propuso un código de conducta que debína firmar voluntariamente las empresas que compran ropa confeccionada en el Tercer Mundo. El 14 de abril Clinton dio su apoyo al acuerdo. Este código de conducta incluye, por ejemplo, la prohibición de contratar a menores de 15 años, limitar a 60 horas de trabajo semanal y proteger el derecho de las trabajadoras a organizarse. Para que el código se cumpla, se convoca a las fábricas a emplear a monitores independientes, que trabajen junto a grupos de derechos humanos y controles las condiciones laborales de las fábricas.
¿Se iran las golondrinas?, ¿Sobrevivirá el boom maquilero? La reciente conciencia de explotación de muchas trabjadoras de las maquilas y el impacto que sus informes está causando entre los consumidores norteamericanos, puede poner en peligro las inversiones norteamericanas en Centroamérica. Seguramente no, estas empresas saben que les sigue resultando más barato aceptar de momento los códigos de conducta, y  seguir confeccionando los productos textiles en Honduras, manteniendo una imagen responsable frente a los consumidores estadounidenses.

Fuente: Revista Envío
Universidad Centroamericana
Simeón Cañas